Il Padrino

Il Padrino

Las Redes Sociales, a veces (no muchas), son increíbles.
Hoy os presento a Tono, mi padrino en Faasa, hoy Pegasus, y os voy a comentar cómo nos conocimos.

helicóptero-cabina-Tono

Así ve los incendios Tono desde la cabina de su helicóptero

Campaña de verano en el 43 Grupo, en Málaga. Me solicita Vicente amistad en Facebook, un spotter de la zona… y yo acepto. Dos días después hay un incendio en Mijas Costa y el hombre va a hacer fotos que después cuelga en su perfil.

Vicente. -Samu, ¿eres tú este Foca?
Yo. -¡Qué casualidad! ¡Sí lo soy!

Se mete Tono en la conversación:

Tono. –Pues yo era el helicóptero XX (no recuerdo el indicativo)
Yo. –¡Qué buen trabajo Tono!

¡Y así fue!

A los dos días estábamos cenando con nuestras chicas y ya no perdimos el contacto en los años venideros.

Cuando Faasa amplió flota de AT802F, Tono me llama y me dice: ¿te gustaría volver a los incendios?
Yo, en ese momento, estaba ya en la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada, lanzando paracaidistas y realizando misiones de vigilancia marítima para el Servicio de Vigilancia Aduanera.
Le respondí: “macho, ¡me encantaría y lo sabes! Pero no tengo patín de cola… ¡imposible que entre!”

Tono. –Tú pásame tu CV y se lo doy a quien lo tiene que recibir… Se necesitan pilotos de avión, ¡vamos a intentarlo!

Tardé casi 2 años en entrar… pero aquí estoy. Y, aunque Tono dice que él no ha tenido nada que ver, yo tengo claro que le debo cervezas hasta que se caiga de culo y, cuando se levante, tendrá otra fresquita esperándole.

Cuando empecé el Diario de un Piloto, le llamé y le dije: “Tono, tienes que escribir. ¡Te fastidias! No haberme metido”
Y aquí tenemos su presentación y el recuerdo a su gran instructor.

Espero que disfrutéis su relato tanto como yo:

helicóptero-TonoAquí estoy aportando mi granito de arena a esta sección que Samu gestiona con buen criterio.
Mi nombre es Antonio Gálvez “TONO”, me gustaría contar como entré en esta vida tan bonita y tan dura.

Nací en Madrid y crecí en un pueblo toledano maravilloso que es Mora, donde había un campo de aviación al que solía ir en bici a ver volar a los aviones y veleros y donde, con cierta frecuencia, los militares hacían maniobras con helicópteros. La vida militar y esos helicópteros me parecían apasionantes.

Íbamos unos amigos y yo todos los días a verlos después del colegio, sin poder pasar por el control de acceso militar, hasta que un señor con una barba enorme se acercó y nos dejó pasar con él, nos montó en la cabina de un Chinook y nos puso un casco de piloto, sentado frente a infinidad de instrumentos y botones, confirmé que era mi sueño volar helicópteros.

Entré como soldado profesional en el GRUSEG del Cuartel General del Ejercito del Aire para hacerme piloto, por falta de información no podía acceder a las plazas por límite de edad. Animado por mi jefe, entonces Sargento Santiago Vivas, me fui a una escuela civil, Intercopters, donde era el primer alumno a formar como piloto comercial. Allí conocí a la persona más importante en mi vida aeronáutica, mi instructor, Ramón Aldámiz “MONCHO”, militar y un piloto exquisito, un instructor insuperable y una gran persona. Para mi fue, y es, todo, porque en cierta manera le debo ser lo que soy en este mundillo.

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Acepto
Helicópteros cargando en una piscina en Cenes de la Vega

Me examiné y al mes estaba trabajando, sin darme cuenta llevo aquí 13 años. Gracias a quienes confiaron en mi sin tener experiencia y que después me pasaron a volar solo, con cuatro barras en los hombros, además con la suerte de haber sido copiloto de grandes comandantes aunque alguno ya no está con nosotros. Así es también de poco agradecida esta profesión, se van los mejores, se van amigos y hay que seguir.

Trabajar en incendios es duro, pero tiene algo que engancha, da igual qué vueles, qué compañía, qué trabajo desempeñes, todos somos compañeros, pasando las mismas dificultades en las mismas condiciones y con los mismos peligros. Todos “afectados por el bicho” de los incendios.

Mi ánimo a todos aquellos que quieran empezar, aunque es difícil el comienzo, todo llega.

Gracias a quienes me ayudaron cuando lo necesité.
Un saludo y buenos vuelos.

TONO
Base Auquil, Comuna de Pelarco, VII Región del Maule, Chile
26 de febrero de 20019

2019-04-26T11:33:07+02:006 marzo, 2019|Categorías: Diario de un piloto|Etiquetas: |1 comentario

Sobre el autor:

Un comentario

  1. Carlos Quintano 19/05/2019 en 11:22 - Responder

    Samu Amigo, son ya tres veces en las que me cometas que escribes unas líneas en este blog, portal o que se yo….con esto último no quiero que se me mal interprete pero doy a entender mi conocimiento en esto de las redes sociales y demás, ya sabes que no tengo ni Twitter, ni Instagram, ni cara libro, que soy muy cauto con todo esto, como siempre te digo no tengo nada que ocultar pero tampoco nada que mostrar. Volviendo al inicio ( coño! que le voy a coger gusto a esto :):):) me ha encantado leer te, sigue escribiendo artículos que yo seguiré leyéndolos. Muchas gracias por esto y por todo, nos conocemos hace poco pero me da que tú y yo vayamos por donde vayamos profesionalmente vamos a mantener el contacto. Fuerte abrazo y sigue dándole…

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