La gestión del territorio debe ser inclusiva, participada y multidisciplinar

///La gestión del territorio debe ser inclusiva, participada y multidisciplinar

Entrevista a Javier Jiménez Caballero de Rodas, investigador de causas de incendios forestales

«La gestión del territorio debe ser inclusiva, participada, multidisciplinar y con objetivos claros de integración»

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Javier Jiménez en el transcurso de su ponencia en las jornadas sobre Investigación de causas como base de la prevención, organizadas por El Observatorio Social El Batefuegos de Oro. Foto Isabel Poza

Javier Jiménez Caballero de Rodas es sociólogo de formación pero con una larga trayectoria trabajando en el medio natural asturiano en distintas funciones. Desde su faceta de investigador de causas de incendios conoce bien la realidad socioforestal, el mundo rural, las necesidades, intereses, motivaciones y circunstancias que hacen que los incendios forestales sean recurrentes en buena parte la cornisa cantábrica. Como miembro de la Fundación Pau Costa explica sin reservas lo que observa a diario y aporta ideas para aplicar soluciones que considera evidentes.

La investigación de causas de los incendios forestales lleva años arrojando luz sobre las motivaciones y las circunstancias que provocan incendios forestales. Se ha demostrado como una herramienta que puede ser muy eficaz para establecer las políticas adecuadas que eviten los incendios. Sin embargo, ¿se aplica a la gestión del territorio los resultados que arroja la investigación de causas? ¿A qué cree que se debe?

Me encantaría contestar otra cosa, pero tengo que decir que no. Rotundamente, no. La relación que la investigación de incendios forestales (IIFF) mantiene con la extinción se encuentra intermediada por la prevención, que como bien sabemos sufre una especie de “Síndrome de Casandra”. Por increíble que pueda parecer, la gestión del territorio en sentido lato, todavía parece no haberse dado cuenta de la importancia de los IIFF.

Por un lado, la información, procesamiento y análisis de datos recogidos por las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales del Principado de Asturias debería afinarse más. Por otro, no es una información que llegue a todos los sitios. Se sigue percibiendo la investigación como una actividad meramente policial: cuantas más personas sean identificadas como presuntos autores de IIFF, mejor. Ese es el modelo portugués, que se ha demostrado ineficaz e ineficiente de cara a la prevención proactiva.

Se sigue percibiendo la investigación como una actividad meramente policial: cuantas más personas sean identificadas como presuntos autores de IIFF, mejor

Nos olvidamos de que los “ojos” de los investigadores de IIFF “ven” muchas cosas más allá de “Áreas y Puntos de Inicio”, que son muchas las “miradas” desde donde se pueden observar situaciones relevantes para una gestión integral de los IIFF. Desperdiciar ese conocimiento, es un error inexplicable. Tengo la sensación de que nuestra labor, exceptuando su vertiente más policial o “detectivesca”, molesta o compromete.

los “ojos” de los investigadores de IIFF “ven” muchas cosas más allá de “Áreas y Puntos de Inicio”, que son muchas las “miradas” desde donde se pueden observar situaciones relevantes para una gestión integral de los IIFF. Desperdiciar ese conocimiento, es un error inexplicable.

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Ganado en el parque nacional de Picos de Europa. Foto I. Muñoz

Usted lleva más de veinte años investigando las causas de los incendios en Asturias ¿qué porcentaje de los que se producen se investigan? ¿Cuántos son necesarios investigar para hablar con precisión de las causas de los incendios?

Asturias, al igual que sucede en sus comunidades autónomas vecinas, sufre una elevada frecuencia, recurrencia y simultaneidad de IIFF. No es un escenario que permita investigar un porcentaje elevado de ellos. Tenemos muchos IIFF (una media de 2.000 al año) en un periodo corto de tiempo. Así las cosas, el año que investigamos más del 10 % es un buen año.

Otro factor muy importante es que investigamos muy pocos incendios activos. No es que sea fundamental, pero comenzar la investigación “con humo” ayuda mucho a acortar los tiempos de la investigación. Estamos acostumbrados a trabajar en esas condiciones y somos buenos en eso porque nos dedicamos todo el año. La experiencia es fundamental para llegar a ser un buen investigador.

En Asturias, donde usted trabaja, se encuadra un elevado porcentaje de los incendios que afectan a zonas de matorral en el cajón de los intereses ganaderos pero ¿Esto es así, refleja la realidad?

En líneas generales, sí. Pero había que matizar.
Primero, deberíamos precisar qué entendemos por ganadero o ganadera y, segundo, tendríamos que considerar si realmente una parte considerable de los IIFF en zonas de matorral están relacionadas directamente con la creación de pastos o también son otras las razones que llevan a los vecinos del medio rural a incendiar los montes.

Hay una cuestión que me parece muy importante y que parece pasar desapercibida. La motivación con Código 2, dentro del “menú” de los IIFF Intencionados se está convirtiendo en una especie de “cajón de sastre” que bien puede terminar en “desastre”. Me explico: El Código 2, literalmente dice así: “Incendios provocados por pastores y ganaderos para regenerar y favorecer el nacimiento del pasto”.

En mi opinión, el uso y abuso de esta motivación está generando cierta confusión. No hay que llevar a cabo un análisis hermenéutico profundo para darse cuenta que esta motivación hace referencia a lo que venimos entendiendo como “fuego de pastor”. No pasa nada, ese tipo de incendios existieron y existen. El problema aparece cuando estamos utilizando ese código para codificar IIFF que no han sido provocados ni por pastores, ni por ganaderos y tampoco han surgido en terrenos con vocación de pasto. Y no se trata de casos excepcionales, al contrario, se trata más bien de la “norma”.

Actualmente, lo que representa una excepción son los “fuegos o incendios de pastor”, porque pastores apenas quedan y ganaderos a título principal cada vez menos. En las zonas rurales del norte de España hay bastantes personas que tienen ganado, pero que no son ganaderos porque se encuentran jubilados de otra actividad distinta a la agraria, o porque se dedican a otras actividades poco o nada relacionadas con el campo. Los suelo denominar “ganaderos de fin de semana” y estoy en condiciones de asegurar que una parte importante de los IIFF intencionados en Asturias se encuentran relacionados con este perfil.

En las zonas rurales del norte de España hay bastantes personas que tienen ganado, pero que no son ganaderos porque se encuentran jubilados de otra actividad distinta a la agraria. Los suelo denominar “ganaderos de fin de semana” y estoy en condiciones de asegurar que una parte importante de los IIFF intencionados en Asturias se encuentran relacionados con este perfil

Otra cuestión que no se nos debe escapar en la redacción del Código 2 es que da por sentado la intención con el resultado. La mayor parte de los IIFF no comienzan en terrenos calificados como pasto, que en bastantes casos no lo han sido nunca y que en otros, la elevada recurrencia de incendios ha finiquitado su capacidad regeneradora de pasto.

javier-jiménez-asturiasGanaderos o pastores, sociedad urbana y rural, necesidades e intereses, cambios socioeconómicos y culturales, muchos factores se mezclan en la misma coctelera ¿han dejado de ser los incendios forestales un problema meramente forestal?

Sinceramente, creo que los IIFF nunca han sido un problema meramente forestal. Lo forestal, el monte, el repoblado es el escenario donde se producen los incendios, pero los problemas que los originan superan con creces el ámbito de lo forestal. También podemos decirlo de otra manera: el ámbito forestal es mucho más que montes y árboles. Forma parte de un territorio que es “vivido” y contemplado de muchas maneras diferentes.

Por una necesidad de organizar y estructura la información, por la utilidad que supone disponer de ella, los incendios se han clasificado a nivel nacional en cinco grandes bloques y dentro de ellos en una serie de epígrafes. ¿Es esta clasificación suficiente para explicarnos adecuadamente la casuística de los incendios forestales?

Soy plenamente consciente que los “Grupos”, “Tipos”, “Causas” y “Motivaciones” de los IIFF no puede extenderse demasiado por razones operativas. Aun así, considero que el apartado de Motivaciones de los Incendios Intencionados debería ser revisado.

La motivación 17 “Incendios provocados en Ritos pseudoreligiosos o satánicos” no me parece que tengan la entidad suficiente como para merecer una motivación en exclusiva. Parece más adecuado que se encuadre dentro del código de motivación 99 “otras motivaciones”. Por el contrario, los incendios provocados por pescadores de costa son mucho más frecuentes y no se pueden visibilizar como causa al tener que incluirse dentro de “otras motivaciones”.

Las motivaciones han ido cambiando, apareciendo algunas nuevas y otras han perdido relevancia. Un apunte importante: hay que entender que me baso en datos recogidos en esa pequeña parte de nuestro país que es la zona atlántica, que presenta unas peculiaridades que le son propias. No pretendo que cada Comunidad Autónoma tenga su propia codificación de causas, pero me parece necesario que se adapte la codificación actual a una parte del territorio que, de largo, es la que más IIFF sufre. Como en casi todo lo relacionado con los IIFF, prima el ámbito mediterráneo y eso genera cierta desarmonía.

No pretendo que cada Comunidad Autónoma tenga su propia codificación de causas, pero me parece necesario que se adapte la codificación actual a una parte del territorio que, de largo, es la que más IIFF sufre. Como en casi todo lo relacionado con los IIFF, prima el ámbito mediterráneo y eso genera cierta desarmonía.

¿Es necesario cambiar la clasificación de las causas de los incendios forestales para ajustarla más a las circunstancias que se dan en el terreno, para poder afinar en las medidas preventivas?

Habría que modificar el cuadro de códigos con el fin de aproximarlo más a la realidad actual. Creo que el Ministerio correspondiente debe tomar la iniciativa y aprovechar los encuentros periódicos que mantiene con las diferentes Comunidades Autónomas para abordar esta cuestión. No podemos olvidar que las estadísticas nacionales sobre IIFF se basan en los Partes de Incendio que les remiten estas. Mejorar el apartado de “Causas”, sería muy beneficioso para mejorar la prevención.

¿Qué es lo que hay detrás de las causas directas de los incendios en Asturias?, ¿qué motivaciones, necesidades e intereses son los que están antes del momento en el que comienza la primera llama?

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El ganado caprino ha disminuido notablemente su presencia en la montaña asturiana en particular y en todo el país en general, y con ello su beneficiosa acción de control del matorral. (Cabra en Sostres. Asturias) Foto I. Muñoz

Esta respuesta es compleja. El paisaje asturiano, al contrario de lo que se trata de transmitir en el conocido mensaje, tiene poco de “natural”. Desde los primeros asentamientos, algunos con una historia de varios miles de años, el entorno se transformó a base de sudor, sangre y fuego. Esto ha producido una “cultura ancestral del fuego” que todavía pervive cristalizada en un entorno que ya no se aprovecha con la intensidad ni con la extensión de antaño.

Desde la década de los años sesenta, por el éxodo rural, se han ido perdiendo la gran parte de las explotaciones ganaderas, especialmente en las tres últimas décadas. Lo curioso es que la cabaña ganadera no se ha reducido en la misma proporción, originando que ahora tengamos pocos ganaderos, muchos menos pastores, pero con mucho más ganado vacuno por explotación. La disminución ha sido muy elevada en la cabaña de ganado menor, que es la que mejor aptitud muestra para controlar el matorral y reducir combustible, lo que supone un problema añadido para el mantenimiento del mosaico agroganadero y silvopastoral tradicional.

Es evidente que ya ni se puede ni interesa trabajar aquellos terrenos menos productivos y mantener prácticas como las rozas o la recogida de mullido para cama del ganado que tanto combustible extraían de los montes. Se siguen trabajando las mejores fincas y las que pueden ser mecanizadas. El resto se abandonan, independientemente de su ubicación.

A pesar de la aguda transformación del paisaje, el “paisanaje” sigue pegando fuego al monte para controlar el matorral como si no quisieran darse cuenta que el entorno ya no es el mismo, que los predios y montes abandonados suponen un elevado riesgo de generar grandes incendios e incendios de interfaz urbano-forestal

A pesar de la aguda transformación del paisaje, el “paisanaje” sigue pegando fuego al monte para controlar el matorral como si no quisieran darse cuenta que el entorno ya no es el mismo, que los predios y montes abandonados suponen un elevado riesgo de generar grandes incendios e incendios de interfaz urbano-forestal, donde antes se quedaban, por lo general, en poco más que “fuegos de pastor”.

¿Se puede luchar con éxito contra los incendios forestales sin gestionar el territorio?

No. Es imposible. Sin una gestión que tenga en cuenta la realidad de los incendios no será posible reducirlos ni en cantidad ni “calidad”. Además, la gestión debe ser “participada” y no implantada sin contar con los intereses y percepciones de los habitantes del mundo rural.

¿Qué actuaciones implican para usted el concepto de gestión del territorio? ¿Qué características principales debería tener esa gestión?

Ante esta cuestión, mi faceta de sociólogo predomina sobre la de forestal. Bueno, esto es un poco en plan de broma: ambos aspectos no creo que se puedan separar en mi caso. La gestión del territorio, desde los proyectos más locales a los planes de ordenación más ambiciosos y complejos, debe ser inclusiva, participada, multidisciplinar y con objetivos claros de integración. Se trata de gestionar de forma integral, su naturaleza debe ser holística más que atomizada y, primordial, debe ser monitorizada por todos los agentes que participaron en su elaboración, con especial atención a los vecinos y vecinas del lugar.

No debemos olvidar nunca que lo rural en Asturias predomina como paisaje aunque su prominencia no se corresponda con el número de habitantes que soporta ni con la mentalidad imperante en los centros de poder. Aquí estoy completamente de acuerdo con el experto en medio rural Jaime Izquierdo: en Asturias no podemos hablar de Áreas Metroplolitanas, sino de Áreas “Agropolitanas”.

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Pequeña aldea abandonada en la cercanía de Cangas de Onís. Foto I. Muñoz

¿Qué relación tiene el abandono rural, y el envejecimiento de la población que permanece en los pueblos, con los incendios forestales?

Mucha. Me atrevería a decir que demasiada. Un medio rural crónicamente agónico, falto de población y de ilusión, con un paisaje “vivido” o “sufrido” pero no reconocido, produce extrañamiento y cierta anomia en un sentido amplio del término. Lo peor es que la propia sociedad rural ya no es tan rural y parece no darse cuenta.

Es momento de intentar ser parte de la solución o de intentar buscarla, no de ahondar más en el problema. Los problemas sociales que han puesto contra las cuerdas al mundo rural que hemos venido conociendo no son fáciles de solucionar porque vienen de instancias o espacios sinérgicos que superan hasta y difuminan lo local. Pero esto no quiere decir que nada se pueda hacer.

Pienso que si el medio rural se preguntara “¿Qué parte de culpa me corresponde?, ¿Qué puedo hacer para revertir la situación?”, encontraría respuestas. Tenemos un medio rural poco diversificado, con nula o escasa cultura forestal, con poca identidad comunitaria, falto de confianza e ilusión y con muy poca capacidad de autocrítica. Cuando los problemas son siempre los “otros”, nos convertimos en “víctimas” sempiternas, lo que no ayuda mucho a solucionar nada.

Tenemos un medio rural poco diversificado, con nula o escasa cultura forestal, con poca identidad comunitaria, falto de confianza e ilusión y con muy poca capacidad de autocrítica.

Las quemas prescritas se han presentado en los últimos años como la panacea que parece que va a curar la enfermedad ¿es así?, ¿qué valor le da a esta herramienta de gestión?

El fuego como herramienta, si se sabe usar bien, es muy poderosa y beneficiosa. Soy un gran defensor de las quemas prescritas, hasta me atrevería a reclamar la necesidad de extinguir menos en determinados incendios. Ahora, también estoy convencido que las quemas prescritas y el uso del fuego en general deben estar bien planificados.

Soy un gran defensor de las quemas prescritas, hasta me atrevería a reclamar la necesidad de extinguir menos en determinados incendios. Ahora, también estoy convencido que las quemas prescritas y el uso del fuego en general deben estar bien planificados.

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Quema prescrita. Foto ATBRIF

Si nos limitamos, como hasta ahora, únicamente a conceder aquellas quemas para pasto que consideramos oportunas (a menudo con diferentes criterios) y a llevar a cabo un porcentaje mínimo por falta de medios, estaremos creando falsas expectativas que acabarán o acaban, como estamos detectando, provocando un mayor número de IIFF intencionados y además, provocados con muy mala intención debido a la frustración de no ver cumplidas unas expectativas que siempre superan o van por delante de lo posible y recomendable.

Es muy importante habilitar e incorporar a los vecinos de los núcleos rurales en la gestión de las quemas prescritas, que no deben ceñirse únicamente a eliminar matorral en zonas de pasto sino a evitar que los incendios descontrolados se propaguen a enclaves con una gran diversidad y riqueza forestal, así como evitar que acaben por afectar a los pueblos, a sus infraestructuras o bienes.

Es muy importante habilitar e incorporar a los vecinos de los núcleos rurales en la gestión de las quemas prescritas, que no deben ceñirse únicamente a eliminar matorral en zonas de pasto sino a evitar que los incendios descontrolados se propaguen a enclaves con una gran diversidad y riqueza forestal

El fuego, como herramienta de gestión ¿se puede utilizar siempre, en cualquier lugar y por cualquier persona tenga o no conocimientos técnicos adecuados?

Termino como empecé, con un no rotundo. Las posibilidades del fuego controlado son muchas y variadas. Pero no son la “solución” porque, ante problemas tan complejos y diversos, es imposible encontrar soluciones únicas y, en algunos aspectos, cabe más hablar de adaptaciones que de soluciones. Es más importante hacer ver que un territorio que sufre tal cantidad de incendios año a año está abocado al fracaso socioeconómico y sociocultural más absoluto.

las quemas prescritas no son la “solución” porque, ante problemas tan complejos y diversos, es imposible encontrar soluciones únicas y, en algunos aspectos, cabe más hablar de adaptaciones que de soluciones. Es más importante hacer ver que un territorio que sufre tal cantidad de incendios año a año está abocado al fracaso socioeconómico y sociocultural más absoluto

Cada vez, estamos detectando incendios más “irracionales”, es decir donde el binomio coste-beneficio es inexistente. Aspectos novedosos como el activismo animalista alarmista (definición mía) en relación a los controles de lobos, la “contienda electoral” que ha demostrado una falta de criterio que raya en la irresponsabilidad al conseguir “tumbar” los acotamientos en la Ley de Montes Asturiana, la “salmodia” de la matorralización, no son más que agravantes que lo único que consiguen es alejar la realidad de los IIFF de una reflexión serena, abierta y sincera sobre qué paisaje queremos, sobre qué futuro mejor pretendemos y, aspecto fundamental, qué posibilidades estamos perdiendo o no teniendo en cuenta.

Ismael Muñoz
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2019-06-17T20:44:05+02:0013 junio, 2019|Categorías: Entrevistas|Etiquetas: , |Sin comentarios

Sobre el autor:

Ismael Muñoz, periodista ambiental desde hace más de 20 años, soy director de Osbodigital y director técnico de la revista Foresta. He estado en las dos trincheras, en la de la comunicación y en la de la información en medios, cada una tiene su diversión pero nada como tratar con las fuentes y dejar que te digan lo que saben, lo que han vivido, lo que piensan y lo que sienten para después contarlo.

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