Las tuberías de polietileno introdujeron el incendio en las fincas de Gran Canaria

El incendio de Valleseco en Gran Canaria, el más grave de 2019, se vio favorecido por las tuberías de riego por goteo utilizadas en las fincas dedicadas a la agricultura. Lo que estaba pensado para llevar agua llevó el fuego. Así lo ha comunicado el Cabildo de Gran Canaria y lo transmiten sus técnicos en las charlas que están manteniendo con propietarios. La recomendación: intercalarlas con galvanizadas, si se puede, enterrarlas o cambiar las conexiones o tramos con el fin de hacer de cortafuegos.

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En aquellas fincas donde la tubería estaba en contacto con la vegetación fue un elemento de entrada del fuego. Las tuberías quedaban completamente quemadas.

“Las tuberías polietileno se comportaron como mechas” dice el Cabildo en un comunicado, después de que sus técnicos comprobaran tras el incendio en distintas fincas hortofrutícolas cómo se comportó el fuego y cómo entró en las que tenían este sistema de riego. Nayra Oliva, ingeniera agrónoma del Cabildo, comenta a OSBO cómo estas tradicionales tuberías, “utilizadas en todo el mundo, han introducido el incendio en las fincas agrícolas. No podemos decir que hayan propagado el incendio, es decir que haya sido mucho mayor por causa de estas tuberías, pero sí que han sido la causa de que se perdieran numerosas fincas de frutales y agrícolas”.

Estas tuberías han ardido y en aquellas fincas donde estaban en contacto con vegetación herbácea o con frutales se ha quemado también la finca. Nayra y sus compañeros del Cabildo han comprobado cómo se ha perdido el material más caro de una instalación de riego como son las motobombas: “han ardido las tuberías y han llevado el fuego hasta pequeñas casetas e instalaciones donde se guardaba la autobomba. De otra manera jamás habría llegado el fuego hasta la autobomba y no se habría perdido”. En ocasiones, este tipo de instalaciones de polietileno al quemarse han hecho que se perdiese todo el agua almacenada en alguna balsa, “al quemarse las llaves de paso se han perdido las retenciones y el agua del pequeño embalse se ha perdido”.

La primera recomendación es obvia: “instalar tuberías menos inflamables y, si toda la red no puede ser sustituida por galvanizadas, por la orografía o porque evidentemente es mucho más costosa, al menos intercalar tramos de 1,5 a 2 metros de este material para impedir que las llamas se propaguen más allá”.

Pero hay tanta casuística como fincas. “Se trata de usar el sentido común”, comenta Nayra, “desde limpiar de vegetación por donde circula la instalación de riego a enterrarlas por tramos; cambiar conexiones por enlaces de metal o galvanizadas o cambiar las llaves de riego por llaves metálicas que se pondrán al rojo vivo pero no se derritirán y evitaremos la pérdida del agua”.

Cada finca e instalación necesitará una solución. “Lo que es obvio es que hemos aprendido que el riesgo de incendio forestal es otra cuestión a tener en cuenta cuando se haga una instalación de riego en fincas agrícolas. En cada lugar habrá que aplicar la solución más lógica”.

El otro problema detectado por los técnicos ha sido la acumulación de tuberías viejas y retiradas en alguna parte de las fincas dedicadas al cultivo de hortalizas. “La experiencia ha demostrado que colocarlas en el centro de fincas limpias redujo considerablemente la probabilidad de combustión”.

Paisaje mosaico

Todas esta información y recomendaciones la han extraído conjuntamente con los propietarios agrícolas tras las conversaciones mantenidas con cientos de ellos en la valoración de los daños. “Hay una necesidad colectiva de aprender de lo que ha pasado y extraer conclusiones para el futuro”, constata Nayra.

Después, los técnicos del Cabildo han realizado encuentros informativos con propietarios de fincas dedicadas al cultivo de hortalizas y de frutales en los municipios de Moya y de Tejeda y tienen previsto realizar en el resto de municipios afectados. Además de la lección aprendida de las tuberías de polietileno, los técnicos muestran las ventajas de tener “una finca limpia y un terreno arado, aunque no esté en cultivo, porque hace de cortafuego”.

“Cuando compartimos estas conclusiones en las charlas hemos encontrado un ambiente especialmente receptivo y constructivo. Encontrar a personas mayores que han perdido toda su finca de frutales y que opten por volver a plantar, aunque sean árboles pequeños que tardarán en darles fruto, es emocionante porque demuestra un compromiso y un amor a su tierra”, comenta Nayra.

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La acumulación de tuberías viejas de poliestireno es un riesgo de propagación del incendio si está en contacto con vegetación. Foto Cabildo Gran Canaria

El paisaje de mosaico, bien gestionado, muestra de nuevo su utilidad para evitar la propagación del incendio. Abandonarlo es la mejor manera de ponerlo en peligro ante el próximo incendio. Recomiendan los técnicos limpiar de vegetación alrededor de las casas y de los establos donde haya animales en un radio de 15 a 20 metros. Recuerdan que no es necesario autorización para esta labor “solo hay que pedir autorización en caso de tala o poda de árboles silvestres”.

Y hacen otra serie de recomendaciones básicas como la limpieza de material inflamable en la finca; mantener limpios de vegetación los tejados y canalones y “evitar el uso de materiales inflamables en las construcciones agrícolas, sobre todo en los paramentos y techos de las edificaciones en zonas forestales”.

Quemas agrícolas y uso de maquinarias

Otras dos actuaciones que provocan situaciones de riesgo de incendios son las quemas agrícolas y el uso de maquinaria como radiales que provocan chispas o sopletes. “Los lugares de encendido y manipulación de estas máquinas deben obligatoriamente mantenerse limpios de vegetación”. Recomiendan la utilización de cabezal de hilo y disponer de algún medio contraincendios, “salvo en situación de riesgo de incendio, en el que no deben ser usadas porque constituye una imprudencia”.

En cuanto a la eliminación de vegetación recuerda el Cabildo que “es necesario pedir permiso para limpiar terrenos que están en desuso para que el personal del Cabildo compruebe que no existe ninguna vegetación protegida”. No es necesario pedir permiso para cortar cañas, “excepto si están en barrancos, que en ese caso hay que solicitarlo al Consejo Insular de Aguas”.

En cuanto a la utilización del fuego para eliminar vegetación recuerda que “siempre es obligatorio pedir autorización tanto en los ayuntamientos como en las oficinas de las Agencias de Extensión Agrarias”.