Por responsabilidad social, el fuego solo en casa

El eterno conflicto entre las necesidades y las costumbres rurales de utilizar el fuego como herramienta de trabajo adquiere estos días de confinamiento por el coronavirus una gravedad especial. El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales COITF ha elaborado un video para llamar la atención de agricultores y ganaderos que utilicen el fuego en el medio natural. Su intención es disminuir el riesgo de incendios al verse posiblemente mermada la capacidad de respuesta de la administración pública.

Aunque es la época del año que más incendios se producen en la zona noroeste de España, relacionados en su mayoría con prácticas de obtención de pasto para el ganado y conflictos sociales no resueltos, el video va dirigido a todo el país. Su intención es evitar situaciones de riesgo que provoquen incendios por negligencias o por un mal uso del fuego.

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La crisis por el coronavirus reduce la capacidad de respuesta al estar las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en otras labores, al igual que los servicios de Protección Civil, e incluso los servicios de extinción, que se encuentran colaborando en tareas de control del confinamiento en las zonas rurales, o desinfectando e higienizando zonas públicas, como es el caso del dispositivo contra incendios forestales de la Región de Murcia y los de Castilla-La Mancha.

“Queman todos los años y creemos que pueden aprovechar a hacerlo antes de que el confinamiento sea total, mientras aún puedan salir al medio natural a realizar sus tareas habituales”, comenta Raúl de la Calle, secretario General del COITF.

La intención del video es conseguir reducir el uso del fuego en el medio natural, al menos durante estos días en los que el país está ocupado en una emergencia de tamaño y gravedad desconocida para la inmensa mayoría de la sociedad. El problema es que llegue a los destinatarios, “a los que utilizan el fuego todos los años. Somos conscientes de que es difícil por eso lo movemos por las redes sociales”, comenta Raúl de la Calle.

Javier Jiménez Caballero de Rodas, sociólogo experto en investigación de causas de incendios forestales que trabaja en Asturias, aporta matices de cómo transcurre la campaña de invierno en esta región. “Tengo la impresión de que la gente es muy consciente de que es una situación especial y delicada. Hay muchos permisos de quema dados y no se están utilizando por dos razones: por el clima, que no acompaña y por el confinamiento, no se oye una motosierra por el monte y rara vez ves a un ganadero con el ganado. Incendios por negligencia es difícil que se produzcan, los peligrosos son los de siempre, “lo peor de cada casa”, que van a salir cuando las condiciones cambien, haya confinamiento o no, hagas videos o no, porque a veces incluso da la sensación de que cuanto más les pides que no lo hagan, más se incentivan a hacerlo y más aún si tienen la sensación de que hay poco control o vigilancia”.

El Decreto de confinamiento ha sembrado numerosas dudas en el medio rural sobre lo que se puede o no se puede hacer. La imposibilidad de ir más de una persona en un vehículo, por un lado, y la obligación en Asturias, por ejemplo, de disponer de 5 personas para realizar una quema autorizada “son impedimentos para que los ganaderos que tenían permisos para hacer quemas “mato a mato” las pudieran hacer. El hecho es que ahora en Asturias no se utilizan los permisos de quemas agrícolas que estaban dados antes del estado de alarma, ni se hacen las quemas prescritas que estaban previstas y que deberíamos haber hecho”, comenta Javier Jiménez.


En Cantabria las cifras son distintas a los que se dan en Asturias. Desde que se decretó el Estado de Alarma se han producido 48 incendios forestales «provocados», según los datos del Gobierno de Cantabria. Mantiene activo el nivel de alerta en las comarcas de los valles del Nansa, Saja, Besaya, Pas, Pisueña, Miera, Alto Asón y las costeras oriental, central y occidental, lo que supone un total de 87 municipios. Además, están prohibidas todo tipo de quemas en toda Cantabria.

El lunes se mantenían 3 incendios forestales activos, «de los 5 que se habían provocado en Cantabria» desde las 20:00 horas del domingo, localizados en las zonas de Aloños-Sierra del Acebo (Villacarriedo), Monte Arados (Ruente) y Subida Alisas-El Calerón.

El gobierno cántabro ha activado el operativo de lucha contra incendios forestales en gran parte de la comunidad autónoma, integrado por 86 Agentes del Medio Natural, 24 cuadrillas forestales, técnicos de guardia y emisoristas, en colaboración con la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) de Ruente.

Las lluvias y el ambiente húmedo de Asturias y el norte de León no se dado en Cantabria en este año. Para Javier Manrique, decano del COITF en Cantabria, “a pesar de ser un invierno seco, no estamos teniendo los incendios que se producen en otros años. Aún así, los 48 incendios desde que se decretó el Estado de Alarma, provocados para conseguir pastos en zonas altas, con pendiente y roquedos, o llenas de matorral y con varios focos junto a un camino y casi todos en la misma zona ganadera de Cantabria, son una barbaridad porque ponen en peligro la vida de las personas”.

El protocolo de actuación prevé para el dispositivo que vayan menos efectivos en cada vehículo que se desplace al incendio, además de llevar las correspondientes medidas de seguridad de mascarillas y guantes. Aún así, el riesgo de contagio podría considerarse alto al viajar en el mismo vehículo varias personas. “Se trata de una cuestión de responsabilidad social, por unas hectáreas más de pasto no se puede poner en peligro la vida de las personas en momentos de alto riesgo por contagio del coronavirus”.

Coincide con Javier Jiménez en que hay personas que “van a quemar sí o sí, con video y sin él, pero en los últimos años se nota un cambio en muchas zonas rurales que ya no son tan permisivas con los que queman pensando solo en sus intereses. Puede que este tipo de videos ayuden a incrementar la presión social sobre esta clase de personas insolidarias e irresponsables”.

“Se trata de una cuestión de responsabilidad social, por unas hectáreas más de pasto no se puede poner en peligro la vida de las personas en momentos de alto riesgo por contagio del coronavirus”.

2020 por debajo de la media del decenio

Aunque habrá que esperar a finales de marzo para comprobar cómo ha evolucionado la campaña de invierno en el noroeste, donde más incendios se producen en esta época del año, las cifras del mes de enero de 2020 son inferiores a la media del último decenio (2010-2020) y lo son también con respecto al año anterior. La media del decenio se sitúa en 220 conatos y 143 incendios (mayores de una hectárea), para hacer un total de 363 siniestros. En 2020, los conatos en enero han sido de 135 y los incendios fueron 128, lo que suma 263 incidentes, 100 menos de la media.

La comparación con los años varía notablemente. 2017 fue el año con peores registros del decenio: 452 conatos y 410 incendios, es decir los equipos de extinción tuvieron que atender 862 incidentes. Le siguen 2012, con 371 conatos y 168 incendios; 2011, con 539 incidentes; 2014 con 369 y 2015 con 328 conatos e incendios. Los años con menos incidentes fueron: un anómalo 2010 con solo 69 emergencias registradas; 2016 con 168 y 2013 con 170.

Si observamos la superficie quemada de nuevo 2020 sale bien parado de la comparativa, aunque no tan bien como en los datos anteriores. Durante enero de 2020 se han quemado 1.152 hectáreas frente a las 2.028 de la media del decenio. Si lo comparamos con otros años, 2017 fue de nuevo el peor, con casi 6.000 hectáreas de terreno forestal quemado. Le siguen: 2012 con 4.082 hectáreas y 2019 con 3.378 hectáreas. Las anualidades que menos superficie perdieron fueron: 2010 con 107 hectáreas; 2018 con 564 y 2013 con 574 hectáreas.