Entrevista a Santiago Soria Carreras, candidato a decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes

“El Colegio debe promover y poner en valor la labor del colectivo de los colegiados y de la profesión”

Santiago Soria es Doctor Ingeniero de Montes por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid y profesionalmente ocupa el cargo de subdirector general de Parques y Viveros del Ayuntamiento de Madrid.
Ha sido jefe del Servicio de Jardines, Parques y Montes de Patrimonio Nacional, además de asesor de distintos organismos y administraciones públicas en materia de jardines, plagas y enfermedades forestales.
Se presenta a decano “impulsado” por la petición de diversos compañeros “que esgrimieron mi capacidad para llegar a acuerdos”.

¿Por qué se presenta a la elección de decano del COIM?

Se trata sin duda de una cuestión de sentimientos. Nuestra profesión es tremendamente vocacional. Un buen grupo de amigos me pidieron que encabezara una candidatura a las elecciones. Como argumentos esgrimieron mi amplia experiencia y capacidad de llegar a acuerdos. Lo cierto es que, tras meditarlo y consultarlo con la familia, decidí dar el paso y conformar un equipo en el que estuvieran representadas el mayor número posible de sensibilidades, pero con un objetivo común: trabajar por mejorar el Colegio como punto de encuentro de los profesionales que cuentan con una mayor capacitación para abordar las políticas de sostenibilidad que demanda la sociedad actual.

En su presentación dice usted que el COIM debe liderar al sector forestal ¿cómo pretende liderar al sector forestal desde el COIM? ¿Cree que el colectivo de ingenieros de montes espera esta actitud de su colegio profesional, que valora como necesario y positivo ese liderazgo?

La posición de liderazgo hay que ganársela día a día. En el sector forestal hay personas con unas capacidades más que demostradas, en diferentes campos o subsectores, en las administraciones públicas y las empresas. Hemos de “empoderar” el talento oculto, fomentar el trabajo interdisciplinar y apostar decididamente y sin complejos por la innovación. El Colegio ha de implicarse en los foros en los que se implemente la generación de valor de un sector que, actualmente, está diluido dentro de otros más amplios, relegando al importante papel protector que ejercen las masas forestales de nuestro país a un segundo plano.

Debemos darnos a conocer a la sociedad, siempre en positivo y rechazando debates estériles demagógicos que nos sitúan en el pasado en vez de entender la función que estamos ocupando y vamos a desarrollar en los diferentes nichos de trabajo relacionados con la sostenibilidad ambiental.

Pretendo liderar un sector necesitado de conocimiento por la sociedad, de financiación por las administraciones públicas, dotando de herramientas de trabajo modernas al Colegio que le permitan comunicar las acciones y los logros que, sin duda y entre todos, alcanzaremos.

Nuestro colectivo creo que vive un poco adormecido y que realmente no acaba de ver que se asuma esa necesaria posición de liderazgo. Todos somos muy vocacionales, muchos están colegiados por cariño, pero no ven qué es lo que hace el Colegio para posicionarse como un colectivo de referencia al que merezca la pena pertenecer. Para ello tenemos que demostrar su atractivo. Si no, como cualquier especie muy amenazada, nos acabaremos extinguiendo.

Nuestro colectivo creo que vive un poco adormecido y que realmente no acaba de ver que se asuma esa necesaria posición de liderazgo. Todos somos muy vocacionales, muchos están colegiados por cariño, pero no ven qué es lo que hace el Colegio para posicionarse como un colectivo de referencia al que merezca la pena pertenecer. Para ello tenemos que demostrar su atractivo. Si no, como cualquier especie muy amenazada, nos acabaremos extinguiendo

¿Una plataforma como Juntos por los Bosques es una herramienta adecuada para hacerlo? Si sale elegido decano ¿Mantendrá la apuesta por esta plataforma y el liderazgo del COIM en ella?

El COIM debe representar a los ingenieros de montes, como hacen el resto de colegios profesionales. Es decir, defender al colectivo, ayudar a la incorporación laboral de los nuevos titulados universitarios, servir de soporte técnico y administrativo a los colegiados. En definitiva, ser la casa común de los ingenieros de montes a la que acudir en cualquier momento y ante cualquier necesidad.

Juntos por los Bosques es y debe seguir siendo una plataforma, una mesa de diálogo y de unión de todos las organizaciones y colectivos que comparten como objetivo común la defensa de lo forestal en el sentido más amplio.

Que el COIM deba de liderar Juntos por los Bosques creo que es absolutamente compatible y bueno para todos, pero, en cualquier caso, necesita del consenso del resto de integrantes de la plataforma, y siempre diferenciando el objetivo de ambas organizaciones. El Colegio es una cosa y Juntos por los Bosques es otra, ambos son compatibles y complementarios.

Juntos por los Bosques es y debe seguir siendo una plataforma, una mesa de diálogo y de unión de todos las organizaciones y colectivos que comparten como objetivo común la defensa de lo forestal en el sentido más amplio. El Colegio es una cosa y Juntos por los Bosques es otra, ambos son compatibles y complementarios

¿En qué consiste la renovación del COIM “desde los valores tradicionales de la ingeniería de montes”?

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Foto Euronews

La Ingeniería de Montes es una de las profesiones técnicas más antiguas de España y de Europa. Basa gran parte de sus tareas en una serie de valores y en una filosofía de trabajo muy distinta de otras profesiones, y desde luego bastante alejadas de la dinámica actual, como es la planificación a largo plazo, la ejecución de trabajos o proyectos que el autor no verá terminados, o que no ha iniciado. A la vez, lleva decenas de años aplicando conceptos que ahora sí están muy de moda, como son la sostenibilidad en su más amplio sentido, la economía circular, el cambio climático, la bioeconomía, la infraestructura verde, el capital natural, etcétera.

En definitiva, proponemos adaptar al lenguaje moderno de la sociedad, para llegar a ella, pero sin caer en la demagogia, todos los conceptos que tenemos interiorizados en nuestra profesión, y que muy pocos colectivos son capaces de desarrollar de una manera holística. Somos ingenieros, somos técnicos, y comprendemos las tres facetas básicas de todo proyecto para que sea sostenible, la ambiental, la social y la económica. Esto es algo que no se entiende fácilmente por otras muchas profesiones, más basadas en aspectos concretos.

Desde estos valores, el Colegio debe promover y poner en valor la labor del colectivo de los colegiados y de la profesión, para favorecer su presencia en tareas asociadas tradicionalmente a los ingenieros de montes y en otras muchas en las que sus conocimientos y experiencia los posicionan ventajosamente frente a otros profesionales.

Me consta que, en algunas comunidades autónomas, el Colegio está haciendo una labor muy importante de defensa de la profesión y de puesta en valor del colectivo, al mismo tiempo que se está liderando o colaborando de forma muy activa con alguna plataforma que trata de aglutinar o de dar voz al sector forestal o al menos a las asociaciones y colectivos que han querido o quieren trabajar juntas. Y eso debe de ser perfectamente extrapolable al Colegio a nivel nacional.

El COIM debe ser el altavoz que transmita todos esos valores, a la vez que actúa como garante de la calidad en los servicios que sus colegiados ofrecen.

Proponemos adaptar al lenguaje moderno de la sociedad todos los conceptos que tenemos interiorizados en nuestra profesión, y que muy pocos colectivos son capaces de desarrollar de una manera holística.

¿Cómo debe ser el colegio profesional del siglo XXI?

Un colegio profesional tiene dos objetivos claros. En primer lugar, debe asegurar a la sociedad que sus colegiados tienen los conocimientos y la capacitación necesaria y adecuada para llevar a cabo sus tareas profesionales de manera ética, técnicamente correcta y legal. Además, debe velar por sus colegiados, impidiendo el fraude profesional, el intrusismo, garantizando los derechos de libre ejercicio de la profesión y proporcionándoles la mejor cobertura de protección jurídica y técnica en su trabajo cotidiano.

En segundo lugar, el colegio profesional debe ser un lugar de referencia para sus miembros, un punto de encuentro para localizar contactos, compartir experiencias profesionales, en el que poder encontrar oportunidades laborales y que facilite el contacto entre los colegiados, para beneficio de su vida laboral y, por qué no, a través de otros servicios, de su ocio y de su vida privada. Un club, en su más amplio sentido, pero no sólo para obtener beneficios o descuentos a través de plataformas de comercio on line, sino para que los socios sientan el Colegio como su “casa”, donde pueden llamar, acercarse y encontrar respuesta a sus dudas y ayuda para desarrollar su trabajo.

El colegio profesional debe actuar como garante profesional para velar por la ética y el buen ejercicio de sus colegiados, pero además debe servir como aglutinante de sus miembros, como punto de encuentro y de referencia social de un colectivo que, aunque diverso, tiene una serie de elementos comunes que los unen. Y a satisfacer estos dos objetivos de forma armónica debe dedicarse la cuota que el colegiado abona al Colegio.

Por otro lado, el Colegio debe ser el reflejo de sus colegiados, ni más ni menos. En este sentido, debe dar un paso en su modernización, en adaptarse a los nuevos tiempos y debe de estar presente en todos los medios. Sobre todo, debe abrirse a la sociedad y a su única fuente de nuevas incorporaciones que son las universidades. De ahí la importancia de que conozcan al Colegio y de que esté presente en todos los máster que se impartan, en las redes sociales, y en todos los medios de comunicación, dando visibilidad a todo lo que hace y a todo lo que hacen sus colegiados en defensa de la naturaleza.

En este sentido, es necesario destacar la importancia que para la profesión ha tenido el programa emitido por Televisión Española “El Bosque Protector”, y cuyo tirón, a mi entender, no ha sido suficientemente aprovechado por el Colegio. Me atrevería a decir que en ese programa se recogen el conjunto de valores que siempre tuvo esta profesión: sacrificio, esfuerzo, trabajo a medio/largo plazo, y amplios conocimientos en muchas ramas de la ciencia, recubiertos de un baño de practicidad, basados en un análisis profundo de la realidad y de las necesidades.

El colegio profesional debe actuar como garante profesional para velar por la ética y el buen ejercicio de sus colegiados, pero además debe servir como aglutinante de sus miembros, como punto de encuentro y de referencia social de un colectivo que, aunque diverso, tiene una serie de elementos comunes que los unen.

¿Qué características profesionales debe tener el ingeniero de montes del siglo XXI, qué conocimientos y capacidades?

Las capacidades y los conocimientos que debe de tener un ingeniero de montes están perfectamente regladas por la normativa que regula los estudios de Máster de Ingeniero de Montes, pero lo que cualquier titulado debe tener muy claro es que su trabajo será evaluado a medio largo plazo, porque la mayoría de las actuaciones que hacen los ingenieros de montes tiene su reflejo en un periodo que se mide en años o décadas. La inmensa mayoría de los trabajos que se realizan: plantaciones, cortas de vegetación, obras de retención de sólidos, proyectos de ordenación, mejora de hábitats, adecuación de caminos, podas, realización de jardines, etc., acaban teniendo efectos y de verdad siendo eficaces a lo largo del tiempo. Por eso, tal vez lo que cualquier ingeniero de montes debe de tener claro es nuestro lema: “Saber es hacer”, y lo importante es hacer actuaciones que puedan ser evaluadas en el tiempo y que sean buenas para el conjunto de la sociedad y de la naturaleza.

Los ingenieros de montes son los profesionales mejor preparados para la gestión de la riqueza de los sistemas forestales, tanto de la fauna, de la flora y del medio natural como de los productos que de ellos se pueden extraer (madera, corcho, resina, caza…) sin que ello este reñido con la conservación y con la defensa de sus valores. Pero el ingeniero de montes también puede y debe salir del “parque de madera”. Sus conocimientos técnicos le permiten acceder a puestos de responsabilidad en la industria papelera, pero también en la química y farmacéutica, en la gestión del agua, la gestión de espacios verdes urbanos, la arquitectura paisajística, la planificación urbana, la construcción en madera, la gestión de residuos, la bioeconomía, las energías alternativas y la gestión sostenible.

Y no se trata de cerrar el paso o vetar a otros profesionales, sino de dar a conocer a la sociedad, a los empresarios y a todos los demandantes de estos productos o servicios la óptima preparación y conocimiento que los ingenieros de montes tienen para actuar en todos estos campos.

Los ingenieros de montes son los profesionales mejor preparados para la gestión de la riqueza de los sistemas forestales, tanto de la fauna, de la flora y del medio natural como de los productos que de ellos se pueden extraer (madera, corcho, resina, caza…) sin que ello este reñido con la conservación y con la defensa de sus valores

En los últimos años se ha apreciado un descenso en el número de nuevos alumnos inscritos en el título de Grado y en el Máster habilitante de ingeniero de montes ¿puede llegar el momento en el que no exista la suficiente masa crítica para mantener el Colegio de Ingenieros de Montes con capacidad de actuación e influencia social?

Esperemos que esa situación no llegue y que desde el Colegio se sepa y se pueda transmitir al conjunto de la sociedad, en primer lugar y a los estudiantes, a las empresas y a las administraciones, que para determinadas actuaciones es necesaria además de conveniente, la participación de los ingenieros de montes. Como ya he dicho, la gestión de los ecosistemas, del desarrollo rural y del uso de la naturaleza como arma contra el cambio climático exige un grado de complejidad en las decisiones y en las actuaciones, para las que los ingenieros de montes pueden resultar imprescindibles.

¿Cómo piensa incentivar la colegiación de los nuevos titulados?

Cualquier titulado que quiera llevar a cabo el ejercicio de la profesión de ingeniero de montes está legalmente obligado a colegiarse. Pero más allá de eso, el nuevo titulado debe poder apreciar todos los beneficios que le aporta el pertenecer al COIM. Por supuesto, debe sentirse respaldado desde el punto de vista profesional en cuanto al tema de seguros de responsabilidad civil, defensa de sus competencias y contar con que el Colegio velará por la ética de todos sus colegiados. Pero, como ya he dicho en una pregunta anterior, además debe recibir otros muchos beneficios, quizá menos tangibles pero que le pueden suponer un plus en su vida profesional y personal. El Colegio debe ser el punto de referencia del colectivo, el lugar al que dirigirse para resolver problemas, pero también para crecer profesionalmente, recibir apoyo, consejo, encontrar posibles socios o colaboradores y, en la medida en que el tamaño y representatividad del Colegio lo permita y como pertenecientes al colectivo, obtener otros beneficios sociales y económicos para él y sus familiares.

La composición de nuestra candidatura, con colegiados que desarrollan su vida profesional en prácticamente todos los ámbitos posibles (autónomos, asalariados en pequeñas, medianas y grandes empresas, administraciones y universidad), nos dota de una óptica amplia para conocer y poder dar respuesta a las necesidades que se puedan generar en esos colectivos y para transmitirlo a los nuevos titulados.

El Colegio debe ser el punto de referencia del colectivo, el lugar al que dirigirse para resolver problemas, pero también para crecer profesionalmente, recibir apoyo, consejo, encontrar posibles socios o colaboradores y, en la medida en que el tamaño y representatividad del Colegio lo permita y como pertenecientes al colectivo, obtener otros beneficios sociales y económicos para él y sus familiares

En los últimos años se ha hablado de la posibilidad real de fusionar los colegios profesionales de la ingeniería forestal y de montes como una de las formas de disponer de un colectivo más numeroso y con mayor poder de representación social. ¿Es partidario de esta fusión? ¿por qué?

Los graduados en ingeniería forestal y los ingenieros de montes son dos profesiones distintas, con competencias y atribuciones profesionales distintas, y en tanto que lo sean será conveniente, por no decir necesario, que existan dos colegios profesionales distintos, pues resultaría incongruente y complejo el que un mismo colegio profesional tuviera que dirimir diferencias profesionales legalmente reconocidas entre dos de sus miembros.
Otra cosa es que estos colegios profesionales promuevan, participen y colaboren en muchas de las actuaciones, foros o plataformas de forma conjunta, pero teniendo muy claro que representan a dos colectivos distintos y diferentes de profesionales.

No es normal, como ocurre, que se realicen jornadas muy interesantes de un mismo ámbito profesional con un día de diferencia. Crea distorsión a los colegiados y desaprovecha sinergias. Estas cosas no deben suceder, nos resta credibilidad a ambos y falsa sensación de competencia.

Crearemos un grupo de trabajo desde el primer momento con el Colegio de Forestales para que aprovechemos lo que tenemos en común, que es mucho, y para que avancemos juntos en múltiples aspectos que, sin duda, nos darán más fuerza a ambos colectivos.

Los graduados en ingeniería forestal y los ingenieros de montes son dos profesiones distintas, con competencias y atribuciones profesionales distintas, y en tanto que lo sean será conveniente, por no decir necesario, que existan dos colegios profesionales distintos

Los planes de estudio de las universidades son otro de los focos a los que deben prestar atención los colegios profesionales. ¿Cómo afectan a la profesión de ingeniero de montes y al colegio las nuevas titulaciones de doble grado que se imparten en las universidades, como por ejemplo la de ingeniero forestal y licenciado en Ciencias Ambientales?

Las titulaciones de doble grado son un mecanismo que, con todo el derecho, las universidades utilizan para configurar una oferta que permita atraer a nuevos estudiantes al dotarles de una formación afín y complementaria. Dobles titulaciones como las mencionadas de Grado en Ingeniería Forestal y Grado en Ciencias Ambientales podrían tener un efecto disuasorio sobre el número de estudiantes potenciales que decidieran matricularse en el Máster Universitario en Ingeniería de Montes y es evidente que una disminución en el número de ingenieros de montes sería negativa para la profesión y por ende para el Colegio. No obstante, nuestra profesión tiene atractivos suficientes para subirse a ese carro e incorporarla a esa tendencia a ofertar dobles titulaciones. Podrían ofertarse dobles titulaciones de Máster Universitario en Ingeniería de Montes con distintos másteres de especialización que combinarían las atribuciones profesionales de una profesión regulada con los conocimientos especializados en campos complementarios con posibilidades de futuro.

¿Le parece adecuada la actual organización de los títulos universitarios en título de Grado de cuatro años con competencias más máster habilitante o doctorado? ¿Cree necesaria otra reforma de los planes de estudio?

La estructura actual, mediante la que la condición de ingeniero de montes se adquiere mediante la obtención de un título de Grado más un título de Máster es acorde y está en sintonía con la situación existente en los países pertenecientes al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). El título de Máster Universitario permite además el acceso al doctorado para seguir la carrera investigadora y a la docencia universitaria. Esta estructura genera un problema común para todas las ingenierías en España, debido a que la especialización se inicia ya en el grado, por lo que los graduados, al finalizar sus estudios, buscan en su mayoría un master de especialización (generalmente de menor duración y no habilitante para ejercer como ingeniero superior) y no cursar el master de ingeniería habilitante, percibiendo que este último supone una repetición de algunas materias ya vistas en el grado y que sólo aporta las competencias profesionales de la especialidad que no se ha cursado ya en el grado. En definitiva, se percibe como algo que supone un esfuerzo con escaso valor añadido.

En el caso del Máster Universitario que da acceso a la profesión de ingeniero de montes, además, la situación es de gran heterogeneidad, debido a que se ha enfocado de diferente forma en las distintas universidades que lo imparten, lo que lleva a que haya diferencias incluso en cuanto al número de créditos exigidos en cada escuela para cursar dichos estudios. Incluso dentro de las mismas universidades, se hace frente a másters con distinta carga de créditos en función de la ingeniería que se quiera cursar.

En los últimos tiempos, los colegios profesionales de ingeniería parecen inclinarse por la fórmula del «Máster integrado» que, aunque podría suponer un incremento de los estudiantes que se matriculan y cursan los estudios de máster, constituye un regreso a la situación pre-Bolonia. Lo hacen empujados ante la disminución de estudiantes en los másteres habilitantes que son los que dan acceso a la profesión de ingeniero superior.

Es necesario vencer esa visión restrictiva del máster habilitante y convencer al estudiante de las oportunidades adicionales que le va a proporcionar en su carrera. Creo que eso no se resuelve únicamente con la vuelta al título de ingeniero superior (máster integrado) que nos volvería alejar de los sistemas universitarios de los países de nuestro entorno, sino con un diseño adecuado de los másteres habilitantes orientado a formar al futuro egresado en capacidades de organización y planificación y de gestión de negocio que le permitan asumir responsabilidades de alto nivel.

SI bien las Escuelas de Ingeniería de Montes están sometiendo continuamente sus planes de estudio a evaluación, desde la candidatura con la que me presento, proponemos formar un grupo de análisis y debate, en el que participen las Escuelas, el propio COIM e incluso responsables de educación universitaria de las administraciones públicas, con objeto de elaborar ese nuevo diseño y reflejarlo en los planes de estudio con objeto de crear un marco homogéneo en cuanto a carga de créditos y contenido de los mismos, para lograr una enseñanza superior atractiva y de calidad.

Es necesario vencer esa visión restrictiva del máster habilitante y convencer al estudiante de las oportunidades adicionales que le va a proporcionar en su carrera. Creo que eso no se resuelve únicamente con la vuelta al título de ingeniero superior (máster integrado) que nos volvería alejar de los sistemas universitarios de los países de nuestro entorno, sino con un diseño adecuado de los másteres habilitantes orientado a formar al futuro egresado en capacidades de organización y planificación y de gestión de negocio que le permitan asumir responsabilidades de alto nivel

¿Por qué deben votar los colegiados a su candidatura?

Los colegiados deben participar en las elecciones y en el resto de la actividad colegial porque eso es el reflejo de que sienten el Colegio y la Asociación como algo suyo y les importa lo que el Colegio haga. Eso es fundamental, además, para que todos los actores con los que el Colegio interactúa perciban que es el representante real del colectivo que lo sustenta y está plenamente respaldado por él, lo que dota al COIM de mayor fuerza y capacidad de acción. Muestra de que nuestra candidatura percibe como fundamental la participación de los colegiados es que desde el primer momento y tal y como expusimos en la última Junta General Ordinaria, en la que presenté formalmente mi candidatura ante los colegiados, solicitamos la celebración de un debate entre todas las candidaturas con objeto de que los colegiados tuvieran oportunidad de conocer y escuchar las diferentes propuestas, así como de compartir y ver respuesta a sus inquietudes con los candidatos. Les emplazamos a dicho debate, que tendrá lugar on line el próximo 4 de septiembre. Presentaremos medidas concretas y plantearemos alternativas al modelo actual de gestión.

A partir de ahí, en nombre y representación de mi candidatura, les pido su confianza para representarles diciéndoles que hemos configurado un proyecto que propone una renovación desde dentro, con vocación de ayuda y colaboración, que pretende captar al mayor número de titulados posibles y que desde el inicio lo que quiere es aumentar la presencia del Colegio y de la Asociación en todos los medios, a la vez que facilitar la participación en la toma de decisiones.

En definitiva, les pido que se sumen a un proyecto ilusionante con el que esperamos revalorizar la profesión de ingeniero de montes y darle el lugar que merece en la sociedad.