Las ingenieras técnicas forestales reivindican su papel en la profesión y en el sector forestal

El COITF ha editado un video con motivo del Día Internacional de la Mujer para visibilizar a la ingeniera forestal. Varias ingenieras comparten un mensaje sobre las actividades profesionales que desarrollan en el ejercicio de su profesión.
Compaginar la responsabilidad familiar, acabar con los prejuicios culturales, la igualdad de capacidades, la obligación en algunos casos de tener que demostrar más para acceder a lo mismo, la necesidad de reivindicar continuamente son algunas de las constantes que aparecen cuando charlamos con ellas. Constatan que la sociedad y el sector forestal han cambiado para bien pero que no hay que bajar la guardia, “en poco tiempo se puede perder todo lo conseguido”.

Son mujeres forestales e ingenieras, y meditan sobre lo que significa ser ingeniera forestal, la celebración del Día Internacional de la Mujer, las nuevas generaciones, los valores sociales y sus relaciones profesionales.

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Que el sector forestal ha sido tradicionalmente masculino es una evidencia que reflejan los datos de estudiantes y profesionales forestales. El estudioMujeres en la UPM. Estadísticas de género en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)” cifraba en 2013 que el 29 % de los nuevos alumnos de la UPM eran mujeres. La cifra llegaba al 33 % de mujeres cuando se comprobaban los nuevos titulados. Si nos fijamos en las doctorandas, de nuevo el porcentaje ascendía, el 35,77 % de los nuevos doctores eran doctoras. En el caso de las ingenierías forestales el porcentaje de alumnas era del 31 %.

Destaca sin embargo que en la investigación científica las mujeres suponen casi la mitad de los miembros de los equipos de investigación, aunque solo suponen el 18,29 % de los investigadores principales de estos trabajos.

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María Eugenia Oliver

Los datos no han variado demasiado unos años después. El informe de la Sociedad española de Ciencias Forestales “Mujeres en la ciencia forestal en España” en 2018 venía a constatar el estudio de la UPM. El 28 % de los miembros de la SECF eran mujeres, pero el porcentaje de mujeres coordinadoras de los grupos de trabajo de la SECF descendía al 25 %. Sin embargo, desde 2013 la junta directiva de la asociación es paritaria.

En los premios de la SECF a los mejores trabajos de fin de master o carrera ese porcentaje variaba. El 40 % de las tesis premiadas eran mujeres, porcentaje que ascendía hasta el 52 % cuando examinamos los trabajos de fin de Grado y hasta el 62 % cuando comprobamos los trabajos de fin de Máster premiados. ¿Ponen más interés en sus trabajos de fin de estudios?, ¿son más perfeccionistas, más constantes…?

Está en nuestro talento no rendirnos nunca. La perseverancia que tiene una mujer no la tiene el hombre porque no ha tenido que perseverar tanto como nosotras”, comenta María Eugenia Oliver, que trabaja en la sede central del COITF. Curiosamente, María Eugenia es de las más jóvenes con las que hablo y reconoce que otras mujeres han tenido que abrir camino antes para llegar a la realidad que ella vive ahora.

¿Existen diferencias entre hombres y mujeres en el mundo de la ingeniería forestal?

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María José Manzano

“Sigue habiendo diferencias cuando en el trabajo de campo las compañeras me dicen que tienen que demostrar que son capaces de hacerlo, que aún hay alguno que pone en duda su capacidad solo porque es mujer. Es como si tuvieran que examinarse continuamente”, asegura María Eugenia.

“Puede que en el trabajo de campo aún se vea algún comportamiento paternalista o desafortunado, desde luego no en el trabajo de oficina. Todos los sectores profesionales y sociales se abren, pero siempre puede quedar algún espécimen en extinción, pero son actitudes individuales”, asegura María José Manzano, que dirige Esma, una empresa de servicios especializada en sanidad forestal.

Loreto González, de la Junta de Gobierno del COITF, aún recuerda hace años sus primeras salidas a campo: “me daban la mano los capataces y los guardas forestales para subirme a una piedra, como si me fuera a romper, o no pudiera hacerlo yo sola. Cuando yo comencé, en el trabajo de campo tenías que demostrar que realmente estabas preparada, tenías que darte a valer”.

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Ana Belén Noriega

Algo similar recuerda Ana Belén Noriega, secretaria general de PEFC España, de sus comienzos, “sin terminar ni siquiera la carrera”, cuando tenía que marcar pinos en el monte. “Tuve que demostrar que valía, que tenía pericia y no era una torpe. Me miraban de reojo, a ver cómo hacía mi trabajo la ingeniera aquella jovencita. Después eso no me ha vuelto a pasar en toda mi carrera profesional”.

Y añade que, como en cualquier profesión, “desde el primer momento tienes que modular cómo te posicionas profesionalmente, qué aspecto llevas, qué papel quieres jugar, qué actitud tienes, no dar lugar a equívocos y conseguir un respeto por lo que vales”, afirma Ana Belén.

¿Es machista el mundo forestal?

Ya que el número de alumnas y de ingenieras es menor que el de alumnos e ingenieros, la pregunta que nos hacíamos era ¿influye esto para que el mundo forestal tenga actitudes más o menos machista que la sociedad?

Para María José Manzano, “el sector forestal no es ni más ni menos machista que el resto de la sociedad, es un reflejo de ella. De hecho, se nota una evolución positiva de cuando yo empecé hasta ahora. Es evidente que nosotras estamos mucho más presentes en la ingeniería. La sociedad y, por tanto, el sector, han cambiado a mejor. He pasado ciertos momentos al principio de mi carrera que hoy eso no se ve”.

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Carolina Mediavilla

Machismo no hay, pero es un sector eminentemente masculino y eso obliga a hacerte valer, tenemos que reivindicar nuestro lugar. Cuando miras a los puestos directivos de la administración, o de las empresas forestales, te das cuenta que están copados casi todos por hombres. No sé por qué, porque estamos tan capacitados como ellos, quizás se aporque en casa trabajamos más que ellos”, asegura Carolina Mediavilla, que trabaja en el COITF en la sede de Castilla y León.

Ana Belén asegura que “nunca me he encontrado machismo profesional. Depende de la persona con la que tratas puedes encontrarte comportamientos más o menos acertados, pero hay que saber también con quién tratas y lo que puedes exigir a cada uno. Hay líneas rojas que tienes que mostrar y en otras ocasiones tienes que ir modulando. Con educación e inteligencia se puede lograr mucho más respeto que con la continua confrontación”.

Ella ocupa un puesto directivo, quizás por eso, por sus relaciones profesionales, le da la razón a Carolina y reconoce “lo difícil que es montar paneles de directivos en los que haya un cierto equilibrio entre hombres y mujeres”.

Puestos directivos, techo de cristal

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Loreto González

Algo en lo que coinciden todas las que tiene hijos es en que las obligaciones familiares condicionan notablemente el desarrollo de la carrera profesional. No es, por tanto, un problema exclusivo del mundo forestal, lo es de la sociedad que aún reparte roles masculinos y femeninos de los que es muy difícil desprenderse.

Ana Belén recuerda su etapa como consultor internacional. “Me pasaba la vida en aeropuertos. En ocasiones, me levantaba a las 4 de la mañana para poder ir a Bruselas y volver por la noche el mismo día, para no quedarme a dormir fuera de casa y que pudieran verme mis hijos pequeños. Recuerdo incluso un sentimiento de culpabilidad. Ese compromiso con las necesidades de toda la familia no lo veo normalmente en los hombres. Y es ahí donde creo que está ahora la batalla, en la igualdad en las responsabilidades familiares”.

María José recuerda que sin su familia “hubiera sido imposible desarrollar mi carrera y sacar adelante a mis hijos. He contado con la ayuda de mis padres y cuando no ha podido ser he contratado a alguien para poder realizar mi trabajo”.

Sobre la mujer, por cuestiones culturales o lo que quieras, siempre recae el mayor peso de las tareas domésticas y de los hijos, y eso es tiempo que le quitas a trabajar o a relacionarte. Es muy difícil compaginar vida familiar y profesional”, asegura Loreto.

¿Comodidad, privilegios adquiridos, pereza, inercia o falta de compromiso con las responsabilidades familiares? “No lo sé, cada uno sabrá, hay muchas variables pero la influencia cultural es muy grande porque, en ocasiones, se ven más comportamientos machistas en la propia mujer que en los hombres”, denuncia Ana Belén.

María Eugenia coincide en que “nos condicionan los hombres, pero también las mujeres, hay que ser libres de papeles y obligaciones sociales para hacer cada persona lo que quiera y desarrollarse como desee”.

Las nuevas generaciones y las celebraciones reivindicativas

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Somos ingenieras, somos forestales

María José ve un futuro prometedor, “quizás por lo que yo veo más cercano a mi, a las nuevas generaciones de mujeres las veo centradas, seguras de lo que quieren hacer, de su carrera y de que van a ser independientes. Ni se plantean cuestiones de desigualdad, tienen interiorizada la igualdad, como no puede ser de otra manera”.

María Eugenia, sin hijos, más joven y posiblemente en contacto con más grupos sociales no lo tiene tan claro. “Veo a la generación de mi madre y me cuenta cómo han abierto camino tantas mujeres y valoro lo que tenemos. Pero veo a generaciones algo más jóvenes que yo y parece que reproducen papeles y comportamientos que creíamos olvidados, casi desterrados, de dependencia y control. No lo entiendo”.

Ana Belén cree muy importante celebrar este tipo de días especiales, “la Coca Cola nunca deja de anunciarse. En cualquier momento puede haber una regresión, no podemos bajar la guardia, perdemos lo conquistado”.

Coincide María José en que “es importante seguir con estos días reivindicativos, aunque todos los días son iguales y todos los días hay que demostrarlo”.

María Eugenia no necesita, “un día para darme a valer, lo tengo que demostrar todos los días, como profesional y como persona, no por una cuestión de género”.

En lo que coinciden todas es en que hombres y mujeres están exactamente igual de capacitados para desarrollar trabajos de ingeniería forestal. “Puede que haya trabajos de fuerza que siempre hemos considerado más masculinos, pero la mujer puede desarrollar cualquier tipo de trabajo como un hombre, ahí están las compañeras en incendios forestales demostrándolo todos los días”, asegura Carolina.

Loreto cree que tienen “una profesión espectacular desde la que podemos aportar mucho a la sociedad como mujeres. Aunque podamos tener cualidades más o menos distintas, hombres y mujeres podemos complementarnos en este trabajo”.

“He tenido que entrevistar a muchísimas personas para los puestos de trabajo que hemos creado en PEFC y busco siempre capacidades y empatía, sin favorecer la posición de las mujeres. Al final, en la oficina, somos un grupo multidisciplinar de diez personas, siete mujeres y tres hombres. No hay distinción en el trabajo, hay personas idóneas para cada puesto”, asegura Ana Belén.

En el Día Internacional de la Mujer, todas reivindican orgullosas su condición de ingenieras forestales y coinciden: “hombres y mujeres tenemos igual capacidad y somos complementarios”.