“Tenemos que cambiar las políticas públicas forestales para hacer frente a los megaincendios y al cambio climático”

Hace tiempo que Felipe González, expresidente del Gobierno de España, fijó su mirada en el problema de los grandes incendios, la falta de gestión forestal por abandono rural y el cambio climático. Esta semana ha participado en la decimosexta Conferencia Internacional Wildland Fire Safety para hablar, ante expertos en extinción de incendios, de la necesidad de una nueva política pública de gestión forestal que evite los megaincendios y ayude a combatir el cambio climático.

felipe-gonzález-osboEl expresidente tiene muy claro el diagnóstico y las soluciones. “El incendio nos ha derrotado técnicamente, por eso tenemos que decir cómo preservamos una masa forestal que evite el megaincendio y cómo incorporamos a las políticas públicas la economía circular y las energías renovables, a través de la biomasa, lo que permitiría su ordenamiento sostenible. El esfuerzo público preventivo tiene un rendimiento que coincide con los objetivos de una economía verde, circular, de energías renovables que sustituyan a las energías fósiles que son las que provocan el cambio climático”.

Tiene Felipe González perfectamente claro el círculo que une abandono rural, falta de gestión forestal, cambio climático e incendios forestales que provocan más cambio climático y, por tanto, condiciones más favorables para tener más megaincendios del estilo de California, Portugal, Chile o Bolivia.

Lo que propone el expresidente es cambiar la dirección en la que recorremos ese círculo que permita gestionar el territorio, fijar población rural, combatir el cambio climático y evitar los grandes incendios o “incendios de sexta generación”. Se suma así a las voces forestales que reclaman un cambio en las políticas públicas forestales, que vean en los montes una oportunidad y necesidad de gestión para luchar contra el cambio climático.

Tenemos que cambiar las políticas públicas para luchar contra los megaincendios, aprovechar la masa forestal, mantenerla y conservarla en el sentido más racional del conservacionismo. Y, a la vez, comprometernos con los ciudadanos en que vamos a mantener los medios materiales y humanos que dedicamos a la extinción de incendios. Pero, además, vamos a prevenir con políticas inteligentes que se propagan en todos los continentes, que nos permita luchar contra el cambio climático, aprovechar las energías renovables y mantener nuestras masas forestales vivas siendo capaces de gestionarlas”.

Comienza su intervención Felipe González recordando cuál fue la apuesta de su gobierno en la década de los años 80 en España: una apuesta por disponer de medios humanos y técnicos para hacer frente a un número creciente de incendios. “En la década de los años 80 y 90 nuestra preocupación en la lucha contra los incendios era dotarnos de personal técnico y medios materiales que nos permitiesen responder rápidamente y no se convirtieran en graves incendios”.

Aunque considera aquella política acertada en aquel momento, reconoce que “pronto comprobamos que tenía un efecto contradictorio, porque, cuanto más éxito teníamos en la extinción durante dos, tres o cuatro años, más combustible se acumulaba para otro año. Cada dos o cuatro años nos sorprendía un gran incendio que se aprovechaba del abandono de la gestión del territorio”. La paradoja de la extinción.

Recuerda el expresidente la frase tantas veces repetida, convertida casi en un tópico en sí misma, de que los incendios se apagan en invierno y le da su explicación. “Era experiencia vital de la gente que vivía en el medio rural, que aprovechaba la energía que proporcionaba la materia prima forestal para todo. Tenían la precaución de evitar que un incendio arrasara sus propiedades, su supervivencia. Tenían la costumbre de prevenir, pero no era solo prevención, había un aprovechamiento intensivo de esa masa forestal para usarla como energía”.

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Pero los cambios socioeconómicos del país traerían una constante e inexorable despoblación rural que provocaría abandono del aprovechamiento forestal y de las labores de prevención tradicionales. Y, mientras esto sucedía, para Felipe Gonzálezla naturaleza estaba respondiendo al cambio climático, veinte años antes de que nosotros nos diéramos cuenta”.

En su opinión es precisamente el cambio climático, y las condiciones extremas que provoca, la principal causa de los megaincendios que ahora tanto preocupan en todo el planeta. “En numerosas conversaciones con Marc Castellnou, estudiamos las condiciones socioeconómicas de la propagación y del incremento de los incendios forestales. Nos dimos cuenta de que el abandono rural era una de ellas, pero nos sorprendió que en zonas donde no había ese abandono también se producían grandes incendios. Llegamos a la conclusión de que el nexo entre los grandes incendios de cualquier parte no eran las condiciones sociales, era el cambio climático que provoca una influencia transversal”.

Por todo ello, insiste en su mensaje, en que el problema de los incendios forestales “es un problema de políticas públicas. Es necesario cambiar el paradigma, no se trata solo de mantener los servicios públicos de alta calidad y eficacia, sino que se trata de cambiar políticas para preparar las masas forestales y evitar los megaincendios”.