Nace la plataforma +Chopo Sí para mantener las plantaciones de chopo en el dominio público hidráulico de la Cuenca del Duero

Denuncia la la plataforma +Chopo Sí que el borrador de proyecto del Plan Hidrológico del Duero para el periodo 2022-2027, propone impedir la plantación de chopos en terrenos de dominio público hidráulico. Esto puede suponer unas pérdidas económicas de casi 23 millones euros anuales para propietarios, empresas e industria asociada al chopo en la cuenca del Duero; la puesta en peligro de 1.200 empleos en la región y perjuicios ambientales y sociales por la ausencia de las choperas.

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Chopera inundada tras crecida de río. Foto www.populuscyl.es

Para esta nueva plataforma, formada por las asociaciones de propietarios de choperas (COSE y FAFCYLE) y la industria que utiliza el chopo como materia prima (AEFCON), la decisión de la Confederación “no está basada en sólidos informes técnicos sino en una supuesta valoración a futuro de prevención de posibles riadas”.

En su opinión, el argumento de evitar situaciones de riesgo con las posibles avenidas “no se sostiene al ser las choperas un uso del territorio perfectamente adaptado a los episodios de inundación y con un impacto positivo en los mismos, tal y como reconoce el propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en sus publicaciones”.

“El problema es que no conocemos el criterio técnico con el que se propone semejante medida. No hemos podido obtener un solo documento técnico de la CHD que justifique esta propuesta. Es una decisión arbitraria e injustificada”, asegura Olga González Raposo, gerente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León FAFCYLE.

Es más, denuncian desde +Chopo Sí que se trata de una decisión dibujada sobre el dominio público hidráulico cartográfico, es decir, sin deslindar sobre el terreno. “Esto provoca una gran incertidumbre, además de una indefensión absoluta para los propietarios. Un mapa te aguanta las líneas rectas que quieras poner, después hay que ir al territorio para comprobar propiedades, estado del mismo y hacer deslindes. Se trata de una expropiación en toda regla porque los propietarios pierden el uso, pero sin pagar por ella. Si lo que quieren es expropiar, que lo hagan y asuman las consecuencias”, afirma Olga González.

Según los cálculos de FAFCYLE esta medida podría afectar desde 4.000 hasta 7.000 hectáreas. “Esta falta de deslinde y de criterios objetivos técnicos hace muy difícil precisar a qué propietarios va a afectar y a quién no”. La medida se aplicará a todos los ríos de la cuenca del Duero. Las provincias con más superficie afectada son, de mayor a menor: Palencia, León, Zamora, Soria, Burgos y Salamanca.

“Se trata de 90.000 parcelas, muchos de los propietarios afectados no saben que pueden perder el uso de su tierra, fruto, en muchos casos, de la concentración parcelaria”, asegura Olga González.

A todos ellos quiere dirigirse ahora esta plataforma +Chopo Sí para comunicarles la situación y para lograr su movilización. “Si hasta ahora no nos han hecho caso habrá que movilizar social y políticamente a ayuntamientos, que son grandes propietarios y para los cuales al dinero que reciben del aprovechamiento de los chopos es fundamental para mantener servicios públicos, y al resto de propietarios individuales, asociaciones y colectivos profesionales que se verán afectados”.

Las contradicciones de los planes hidrológicos de cuenca

Los planes hidrológicos de cuenca son el instrumento de planificación hidrológica, por lo que deben ser fruto de un profundo análisis técnico y de un proceso abierto de participación pública en el que se reciben alegaciones de todos los sectores y personas afectadas. En este momento, el plan de cuenca de la Confederación Hidrográfica del Duero se encuentra en periodo de alegaciones, aunque en FAFCYLE no son muy optimistas con que se tengan en cuenta sus alegaciones, realizadas a través de un informe técnico de la propia Universidad de Valladolid.

“Esto no es nuevo, son más de dos años de elaboración de este plan y en ese tiempo hemos hecho un gran esfuerzo por transmitir toda nuestra experiencia y puntos de vista a la CHD, parece que con poco éxito hasta el momento”, comenta Olga González.

chopo-madera-fafcyle-osboEntre los objetivos de los planes de cuenca están conseguir el buen estado y la adecuada protección del dominio público hidráulico y de las aguas, además de satisfacer las demandas de agua, pero también “alcanzar el equilibrio y armonización del desarrollo regional y sectorial, incrementando la disponibilidad del recurso, protegiendo su calidad, economizando su empleo y racionalizando sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales”.

Para la gerente de FAFCYLE, la medida de quitar 7.000 hectáreas de choperas “está fuera de contexto de la necesidad de fomento del empleo y desarrollo rural, de la lucha contra la despoblación, es un ataque a un subsector forestal rentable, gestionado, con capacidad de generar bioeconomía, que crea empleo y que fija población y CO2, además de todos los servicios ambientales que da, desde conservación de biodiversidad a la reducción de la contaminación de los ríos por los fertilizantes agrícolas. Esto no hay quien lo entienda, ni tampoco lo explican. La palabra que lo define es arbitrariedad”.

Y apuntan a que va en contra de los criterios del propio Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico MITECO. “El plan de lucha contra el cambio climático del MITECO recomienda una transición de la agricultura hacia el chopo por su capacidad de fijación de CO2”, asegura Olga González.

El desconcierto entre los propietarios es aún mayor cuando observan cómo las otras dos confederaciones hidrográficas en la región no solo no prohíben las choperas si no que incluso las fomentan. Es el caso de las confederaciones del del Miño Sil, que permite cultivos a cinco metros, y la del Ebro, que directamente promueve estos cultivos.

“Es un planteamiento inexplicable de la CHD que va a tener consecuencias desastrosas para la economía y la sociedad de las zonas rurales y no se sostiene desde ningún punto de vista, ni social, ni ecológico ni económico”, insiste Olga González.

En riesgo 1.200 puestos de trabajo en la España vaciada

El sector del chopo mantiene 1.200 puestos de trabajos directos en Castilla y León, entre viveros, trabajos de plantación y mantenimiento, aprovechamiento y la industria que lo aprovecha y transforma.

En Castilla y León hay 44.260 hectáreas de choperas. León, con 19.385 ha es la de mayor extensión, representa el 44 % de todas las choperas de la región. Le siguen Zamora con 6.609 ha y Palencia con 6.409. Las choperas ocupan el 1,1 % de la superficie forestal de la región, pero aportan alrededor del 40 % del valor económico de las cortas de madera en rollo en Castilla y León. Estas cortas suponen el 22 % de las cortas de madera en rollo y el 82 % de las cortas de madera en rollo de frondosas (2006-2014).

“La eliminación de 7.000 hectáreas de chopera puede poner en peligro la continuidad de todo el sector, por cuanto puede reducir la rentabilidad de empresas, profesionales e industria por falta de un suministro adecuado”, asegura la gerente de FAFCYLE.

El chopo en Castilla y León se aprovecha en un turno de 12 a 18 años, aunque depende de la calidad del lugar de plantación y del clon utilizado. En la página web www.populuscyl.com informan de que, con un espaciamiento de 6×6 metros, en las mejores parcelas, a los 12 años, los árboles tienen un diámetro normal medio 40 centímetros. En terrenos de calidad media, se alcanza un diámetro normal medio de 35 centímetros a los 15 años. En lugares poco productivos, este diámetro es de 28 cm a los 18 años de turno.

Los precios de la madera de chopo han alcanzado en los últimos años los más elevados de su historia, al realizarse a través de una subasta, con un incremento del 43 % sobre su precio de salida.

Las pérdidas económicas anuales directas se calculan en 23 millones de euros, repartidas entre los 13 millones en el tablero fabricado y de 10 millones anuales por el valor de la madera, “que afectará principalmente a las arcas municipales de juntas vecinales, propietarias mayoritarias de estos terrenos”.

Las pérdidas también son ambientales, como la cantidad de CO2 que dejará de fijarse anualmente si se eliminan esas plantaciones. Está por ver exactamente la cantidad una vez se sepa realmente a qué superficie podría afectar. Las choperas en Castilla y León fijan anualmente cerca de 1.600.000 toneladas de CO2 equivalente, lo que viene a ser todas las emisiones anuales de más de 270.000 personas.

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Los chopos actúan como filtro verde de los nitratos utilizados por la agricultura como fertilizantes. Imagen de www.populucyl.es

Beneficios ambientales de los chopos

Las choperas son un ejemplo de gestión forestal sostenible que forma parte del paisaje de las vegas de ríos, de los paseos por numerosos pueblos. Su valor paisajístico y cultural está interiorizado por numerosas generaciones de habitantes rurales y visitantes. “Este paisaje está en peligro en muchos pueblos que no tienen más árboles que sus choperas alrededor del río”, asegura Olga González.

Además de su función productiva, suministran beneficios ambientales y sociales desde la laminación de avenidas, retención de materiales durante las mismas y la adaptación a episodios de inundación hasta hacer de corredores ecológicos al favorecer el desplazamiento de especies animales a través de paisajes principalmente agrarios. Son el lugar elegido por numerosas aves para su nidificación y el hábitat de otras tantas comunidades vegetales.

Pero ofrecen un servicio ambiental especialmente significativo, su capacidad de filtración de nitratos y fertilizantes utilizados en los campos agrícolas generalmente pegados a ellas. Las choperas evitan que esas sustancias acaben en el río, lo cual les convierte en un magnífico filtro verde.

Para la gerente de FAFCYLE, “uno de los mayores problemas que tiene la cuenca del Duero es la contaminación por nitratos en la agricultura”, y se pregunta “¿por qué esa inquina con el chopo cuando ayuda a solucionarlo y además no se toman otras medidas que también podrían ayudar? Es un contrasentido que se planteen otros cultivos agrícolas en sustitución del chopo que lo único que harán será aumentar el problema. ¿Quién lo entiende?”.

La pregunta va dirigida a la CHD y mientras responde la intención de la plataforma es darse a conocer y después movilizar a propietarios, trabajadores, empresas y profesionales del sector forestal en defensa de las choperas de la ribera.