Una declaración que quiere ser un grito social

La Fundación Pau Costa ha conseguido plasmar en un documento un consenso entre organizaciones, profesionales e instituciones muy diversas sobre un análisis de fondo de los grandes incendios forestales y las soluciones más urgentes que requieren. Pretende la adhesión del mayor número de instituciones y profesionales para hacerle llegar a los responsables políticos regionales, nacionales y europeos que la principal solución a los grandes incendios que cada año más alarman a la sociedad es la gestión del territorio, no es disponer de más medios de extinción, es disponer de territorios rurales vivos a partir de la bioeconomía, para tener paisajes seguros, diversos, resistentes y resilientes a los grandes incendios forestales en el contexto actual de cambio climático.

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Momento de la presentación en Barcelona en la que participaron Eva Saldaña, Directora Ejecutiva de Greenpeace España; Marc Castellnou, Presidente del Consejo Asesor de la Fundación Pau Costa y Jefe del Área GRAF de los Bomberos de la Generalitat de Catalunya; Miquel Rafa, Director de Sostenibilidad y Natura de la Fundación Cataluña La Pedrera; Marta Corella, SOS Mundo Rural y exalcaldesa de Orea, y Míriam Piqué, Presidenta del Patronato de la Fundación Pau Costa e investigadora del CTFC. 

El documento es fruto de un trabajo de más de 70 expertos a nivel nacional que culminó en dos intensas jornadas de trabajo en Madrid. “es el gran mérito de este documento, que une en un texto concreto, a organizaciones y discursos muchas veces dispersos, con matices que provocan interpretaciones sociales erróneas. Ahora hay un discurso compartido que deben conocer la sociedad y los responsables políticos”, asegura Luis Berbiela, patrón de la Fundación Pau Costa.

La Declaración sobre la gestión de los grandes incendios forestales se presentó simultáneamente en Barcelona y Madrid y está disponible en la página web de la Fundación Pau Costa para que sea firmado por quien lo desee. Tras la presentación, ya han firmado más de 70 personas e instituciones como Greenpeace, WWF, Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-UV-GV), Amigos del Parque Nacional de Monfragüe, la Fundación Felipe González, la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Vigo, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, o la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ya habían firmado la Declaración.

Para Jordi Vendrell, director de la fundación, “estamos en un momento crítico, y toda la comunidad ve claro que la problemática de los grandes incendios forestales no puede abordarse con soluciones simples o creencias, ni desde discursos sesgados o incompletos. Tenemos la responsabilidad de afrontar este reto y esta declaración pretende poner sobre la mesa las demandas urgentes que como sociedad debemos abordar”.

Precisamente de eso habló Enrique Segovia, director de Conservación de WWF, de “necesidad y urgencia, debemos actuar. Un primer paso importantísimo es ponernos de acuerdo en la terminología y el diagnóstico”.

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Luis Berbiela, Virginia Carracedo, Juan Sánchez y Enrique Segovia en la presentación de la Declaración en el Museo de Ciencias Naturales en Madrid.

El texto comienza con la constatación de que “los incendios son cada vez más intensos y conllevan consecuencias ecológicas y sociales sin precedentes”. Frente a esta situación, “los servicios de extinción no pueden hacer frente ellos solos”, entre otras cuestiones porque “superan su capacidad de extinción” y porque la extinción es solo la última respuesta, además de la más costosa económicamente.

Estamos en el límite de lo que pueden mejorar los servicios de extinción. Llevamos décadas potenciando los servicios de extinción y las infraestructuras de apoyo a la extinción y, a cada nueva inversión en esta materia, el bosque crecía más y nos ganaba año tras año, fruto del abandono de su gestión, de la falta de aprovechamientos y la pérdida de la agricultura de montaña. Hemos alcanzado una continuidad inmensa que cuando comienza a arder difícilmente podemos hacerle frente”, comentó Juan Sánchez, director del Infoca.

Frente a este escenario la Declaración demanda “paisajes seguros” para que puedan trabajar los equipos de extinción con garantías de éxito y para la propia sociedad, que deberá “aprender a convivir con el riesgo”.

Ese fue otro de los términos que más se repitieron en la presentación, el riesgo que la sociedad, especialmente urbanita, desconoce cuando vive en entornos de interfaz urbano-forestal. “Es prioritario planificar, ejecutar y mantener el 100% de las infraestructuras de protección en las zonas de interfaz urbano-forestales”, reclama la Declaración. “En las jornadas de debate llegamos a la conclusión de que debíamos ser ambiciosos y reclamar que toda la interfaz debe disponer de planes de autoprotección y que se ejecuten ¿con qué criterio vamos a decidir que unas urbanizaciones sí y otras no cuando todas corren un evidente riesgo?”, se preguntaba Luis Berbiela.

declaración-grandes-incendios-pau-costa-barcelona-publico-osboPero para poder actuar en esa interfaz es necesario en primer lugar que la sociedad sea consciente del riesgo y, en segundo lugar, que “se implique en la solución”. “Tenemos un problema social y la sociedad es parte del problema por vivir de espaldas al monte y al sector primario. Pero aún estamos a tiempo de cambiar esta situación, de sustituir los derivados del petróleo por productos naturales de proximidad. Debemos poner en valor los productos forestales y la agricultura de montaña. Y desearía que, en un futuro, la Política Agrícola Comunitaria sea realmente integradora del mundo rural”, comentó Juan Sánchez.

En la recuperación de un mundo rural vivo la Declaración reclama una “disminución de la presión fiscal para habitantes y gestores del mundo rural, y la asunción del pago por servicios ecosistémicos” por la fijación de CO2, regulación hídrica o conservación de la biodiversidad, algo que se considera “una prioridad” y que es “compatible con la gestión para la prevención de incendios forestales”.

Para Enrique Segovia, “conservar es proteger la biodiversidad y los servicios ecosistémicos y para ello necesitamos actividad humana. Los espacios naturales protegidos se han moldeado por esta actividad, tenemos muchos ejemplos de cómo esa actividad ayuda a la conservación. Debemos actuar sobre los bosques para que sean resistentes y resilientes al cambio climático”.

Precisamente el punto 12 de la Declaración recoge una mención expresa a la gestión de los enp “que debe integrar, en zonas de alto riesgo, actuaciones de prevención de grandes incendios forestales, adaptadas a los regímenes de fuego”.

Para guiar esta gestión y tomar las decisiones más acertadas, la Declaración alude a la necesidad de una gestión basada en la investigación científica. “La ciencia debe ser la base de las actuaciones, entre otras cosas, para conocer las motivaciones que están detrás de los incendios, no solo las causas de las igniciones. Pero también para acabar con los mitos y prejuicios que la sociedad mantiene sobre los bosques y su gestión. La sociedad en general tiene una pobre formación en educación forestal y un total desconocimiento de lo que sucede en el mundo rural. No sabemos las relaciones entre lo rural y la vida urbana y la importancia que tiene en los incendios forestales. Incluso determinados políticos repiten mensajes erróneos sobre pirómanos cuando saben que no es cierto y los medios de comunicación actúan continuamente como altavoces de esos mensajes”, comentó Virginia Carracedo de la Universidad de Cantabria.

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Foto Greenpeace.

La educación y la comunicación son las herramientas que permitirán acabar con los mitos y prejuicios, y son fundamentales para “lograr la convergencia de las visiones urbana y rural sobre los escenarios actuales de grandes incendios forestales. Debe hacerse hincapié en que el fuego es un elemento natural y cultural que ha moldeado nuestro paisaje”, se recoge en el punto 13 de la Declaración.

Pero, si es necesario cambiar perspectivas sociales, no menos necesario es influir en los responsables políticos regionales, nacionales y europeos que marcan las políticas ambientales y del medio natural. Ese es el gran objetivo que se marca ahora esta declaración y para lo que espera conseguir el mayor número de adhesiones. El punto 15 de la Declaración señala la necesidad de “legislar integrando la gestión de los incendios forestales en políticas estatales, europeas y sectoriales (conservación, urbanísticas y agrarias, principalmente), que anticipen, garanticen y financien la necesidad de atender prioritariamente la gestión preventiva del territorio”.

Para Luis Berbiela este es el siguiente paso que debe darse “llamar a todas las puertas de los grupos políticos y responsables públicos para remitirles un texto de consenso social. Europa debe entender que la solidaridad internacional no es solamente enviar un hidroavión a Turquía o a Grecia para intentar apagar grandes incendios, la solidaridad es invertir en la gestión del territorio. En Francia y Suecia no lo entendían, tras los incendios de los últimos años comienzan a entenderlo, pero no podemos dejar que cometan los mismos errores que nosotros, no puede abandonar la gestión de su territorio e invertir solo en medios de extinción”.

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La construcción con madera, producto natural y renovable que fija carbono, y que sustituya materiales más contaminantes emisores de carbono es una de las medidas transversales que permitirán gestionar el paisaje y reducir los posibles grandes incendios forestales

Si algo dejó claro la presentación y la Declaración es algo que ya decían los pioneros en la lucha contra los incendios en España: “el problema de los incendios forestales es muy complejo, no sirven soluciones simples ni mágicas”.

Como propuestas cuantificadas, la Declaración considera “urgente gestionar anualmente, como mínimo, el 1% de la superficie forestal” como preparación del territorio “frente al paso de los grandes incendios forestales, priorizando zonas estratégicas de actuación”. Esto implica destinar 1.000M €/año que requerirá “un mantenimiento periódico para ser efectiva”.

Necesitamos cambios en el paisaje, ya sabemos que no se puede hacer de forma inmediata y que esto será un maratón largo, pero debemos hacer ya el primer kilómetro”, afirmó Luis Berbiela. “Solo gestionando el paisaje podremos proteger los bosques. Seguiremos teniendo incendios pero formarán parte del ecosistema”, continuó Juan Sánchez y Enrique Segovia concluyó con un mensaje relacionado con la parte final del debate: los servicios ecosistémicos y la fijación de CO2: “plantar árboles puede crear bosques, pero cortar árboles puede salvar más bosques”.