Una caja fuerte en el corazón a rebosar de horas verdes

Tengo una caja fuerte en el corazón a rebosar de horas verdes Miro a mis compañeros, en un breve descanso de la tarea. Alguna barriga. Quizás una mandíbula mal afeitada. Arrugas de intemperie, botas con el cuero corroído a fuerza de roces con el matorral y de barro, sobre todo esas manos anchas y curtidas que me han ofrecido ayuda a la hora de trepar barrancos. Me costaría hacerme a la idea de trabajar sin estar rodeada por estos hombres uniformados. Foto I.Muñoz La ternura se hace extensiva a tantas cosas que me han pasado desde que empecé [...]